Tiempo de purificación
Actualización de la Profecía Hopi


Por John Kimmey
 
Según la Profecía Hopi, nos encontramos en los últimos días del “Tiempo de purificación”. Estamos inmersos en el proceso de resolución de polaridades que hemos provocado debido a nuestra limitada comprensión de los principios universales.

La antigua profecía de los Hopi nos provee una serie de acontecimientos futuros específicos y significativos, junto con sus respectivas instrucciones. Estas instrucciones no sirven de guía para nuestras respuestas a esos acontecimientos. El “Tiempo de purificación” comenzó con las primeras explosiones nucleares en 1945. El acontecimiento que se conoce en la Profecía como “el tercer temblor” en el punto de referencia actual a través de cual debemos enfocar nuestra atención. Hay dos eventualidades que deben tomarse en consideración.

Se indica que la primera fase podría ser el mejor escenario que concluiría este ciclo, conocido como el “Cuarto Mundo”, en armonía con la intención del Gran Espíritu (el Universo). Se dice que en este tiempo las polaridades van a ser tan extremas que parecerá que todo se encuentra opuesto al “verdadero camino de la vida”.

Se me informó que a lo bueno se lo llamará malo, lo correcto se considerará errado, que la riqueza se convertirá en pobreza, y los hombres y mujeres tenderán a querer vivir separados. Obviamente ya nos encontramos en medio de tales condiciones. Las instrucciones que acompañan esta condición son muy claras. Tenemos que identificar las polaridades en nuestras vidas personales y comenzar a mitigar nuestros problemas, tanto los creados por nosotros, como los que hemos heredado, valiéndonos de profunda intención, práctica y paciencia.

A escala universal, las polaridades se tornarán obvias a medida que el mundo físico responde a este desbalance con severas perturbaciones de los ciclos naturales que siempre han mantenido un sistema de integración en la Naturaleza. Lo que recientemente hemos comenzado a llamar “cambios en la Tierra” involucrarán los cuatro elementos. Hoy estamos experimentando incendios masivos, especialmente en áreas de sequía. Los vientos se intensificarán y se tornarán impredecibles. Ocurrirán inundaciones en áreas donde no son comunes.

Los terremotos se harán más frecuentes y aumentarán en intensidad. La propia polaridad del campo geomagnético y los campos de resonancia de frecuencia de la Tierra crearán cambios globales. Actualmente, el cambio en la ubicación de los polos norte y sur está ocurriendo mucho más rápido de lo que nunca antes se ha detectado.

Políticamente, el comportamiento humano, por su propia naturaleza, está exigiendo cambios.

Los principios del viejo orden mediantes los cuales gobernamos y somos gobernados deben cambiar. Nuestras economías están basadas en la explotación desde la revolución industrial. A medida que nuestros recursos disminuyen y las poblaciones aumentan, tales principios anticuados como ganancias, propiedad privada, posesión y competencia deben ser reemplazados por sus opuestos. La profecía nos insta a unirnos y ser bondadosos los unos con los otros. Nos advierte que ha llegado el fin de los tiempos de los lobos solitarios. Nuestros problemas en común han presagiado nuestras diferencias en común. Sólo podemos sobrevivir si cooperamos en la búsqueda de objetivos en común.

A un nivel espiritual/cultural debemos abandonar todos los sistemas de creencias que mantienen exclusividad. Religiones patriarcales son la excusa actual para la guerra. Ideologías tales como democracia, oligarquía, pragmatismo, socialismo, etc., son todas formas anticuadas diseñadas para apoyar los viejos principios del Cuarto Mundo. Principios de gobierno sectorial y dogmas religiosos deben reemplazarse con un enfoque holístico global para la preservación del medio ambiente. La mayor polaridad espiritual, el mayor desafío, se refleja en las vastas diferencias existentes en la teología oriental y la occidental.

Las tradiciones occidentales fomentan mandatos de comportamiento (o sea, los diez mandamientos). Una autoridad externa y más elevada nos exige cuál ha de ser la naturaleza de nuestros pensamientos y acciones. Toda desviación se considera un pecado y genera condena. También se infiere que todos, por nuestra propia naturaleza, somos culpables y por ende estamos condenados. Solo los pocos que se comportan según esos dictámenes lograrán llegar al cielo. Los sistemas de creencias que engendra esa teología sólo requieren que se haga frente a las circunstancias actuales y pocas veces se ven influenciadas por la proyección de consecuencias a largo plazo.

Las tradiciones orientales reflejan un punto de vista diferente, de hecho, opuesto. La autoridad no es una entidad aparte de nosotros. Es un aspecto integral de la naturaleza humana, conocida como Mente. El propósito de la vida es desarrollar la Mente para que pueda sacarnos de la ilusión colectivamente generada conocida como Maya, para entrar al estado expandido de la Mente conocido como iluminación. Ya que todo el mundo cuenta con la misma oportunidad y capacidad de alcanzar este estado más elevado, con cada generación se genera y re-establece sabiduría y compasión universal.

La resolución de esta polaridad es el aspecto más desafiante de nuestro destino evolutivo. Tenemos que convertirnos en una familia, no vecinos. Según la Profecía, el “tercer gran temblor” crea la oportunidad para tal resolución. Establece que el pueblo del símbolo rojo, con sombreros y capas rojas, vendrán primero del este, en pequeños números, llevando sabiduría y conocimiento a esta tierra (occidente). Se nos insta a aceptar esas enseñanzas e integrarlas a nuestro actual estilo de vida, llevando a cabo los ajustes necesarios para lograr resolución. Desde principios de la década de los años 60 hasta el presente hemos visto los maestros llegando desde oriente, trayendo sus enseñanzas a occidente con gran intención y visión. Muchos de nosotros hemos adoptado esas enseñanzas y ahora practicamos nuestras propias modalidades occidentales. Algunos ya han logrado estados de iluminación y se encuentran entre la actual generación de maestros y gurús. Las enseñanzas de los pueblos indígenas se incluyen como orientales dentro de este marco de referencia. Nosotros los norteamericanos hemos sido desafiados por los maestros nativos norteamericanos a integrar de todo corazón esas enseñanzas y cambiar nuestros estilos de vida a otros más afines con los de los indígenas. Muchos que están en busca de la Verdad se han iniciado en el camino de los rojos y, en silencio y cautela, continúan con sus nuevos estilos de vida separados de la trayectoria social predominante. Yo soy uno de esos.

El abuelo David, mi maestro Hopi, me habló de estos tiempos críticos de la siguiente manera: un día despertarás y será demasiado tarde para llevar a cabo cambios. Inmediatamente percibí que todos contamos con todo el tiempo del mundo y ni un momento más. Yo me refiero a este Cuarto Mundo, un ciclo con su propia agenda en el tiempo y el espacio.

Después de ese momento perdemos todo control sobre el desenlace. Nos convertimos en meras víctimas de ese desenlace, nuestra sobrevivencia dependiente de la calidad de nuestros corazones. En términos orientales, nos fusionamos con nuestro karma.

Esto marca el último momento de gracia divina, nuestra comunión con la Fuente.

De acuerdo con la Profecía, en este momento irreversible, la fuerza del símbolo rojo asumirá otra forma, con un objetivo opuesto. Podemos anticipar que el pueblo de los sombreros rojos saldrá de occidente. Serán mucho más  numerosos. Caerán del cielo igual que la lluvia y se apoderarán de la tierra en un día. Los rojos no mostrarán misericordia con nadie e impondrán un modo de vida sobre nosotros que nunca habríamos escogido. Cuando este mensaje finalmente se le entregó al Secretario General de las Naciones Unidas y 16 delegados, especularon que se trataba de los chinos. Los sabios ancianos, en ese momento, estaban responsablemente resguardando otras opciones. Los ancianos advirtieron contra toda especulación, exhortando a que sólo se concentraran en las instrucciones de preparación y compasión.
 
Un acontecimiento específico será lo que impulsará lo más importante en la Profecía. Es cuando un ancestro regresa a las mesetas Hopi llevando una tableta de piedra que completará las migraciones y sellará el ciclo conocido como el Cuarto Mundo. Los Hopi lo llaman “Pahana, el Purificador”. Su ancestro era de piel clara, razón por lo cual también se lo conoce como el “Gran Hermano Blanco”. Su función es venir a purificar el mundo de todas las personas perversas.

Cuando primero escuché esto, inmediatamente lo asocié con la segunda venida del Cristo, luego al Buda Maitraya, luego a Nostradamus, y muchas otras mitologías que se refieren al fin de los tiempos. Es el Día del Juicio, literalmente, lo que la Profecía llama el Día de Purificación. Se dice que los únicos sobrevivientes serán los de “un solo corazón”, los pocos que cuentan con corazones lo suficientemente puros para calificar como semillas para el Quinto Mundo. Incluso sí sólo hubiera un par de esos de corazón puro, tal vez un hermano y hermana, el Gran Espíritu cumplirá con su promesa que habrá una presencia humana en el Quinto Mundo y Maasawu, el Gran Espíritu del Cuarto Mundo, les darán encuentro y los llevará al Quinto Mundo.

Nuestra conexión espiritual con la Madre Tierra y nuestro sentido de destino en común con ella se verán desafiados. Toda persona tendrá que lidiar con esa realidad. Cada persona se verá sometida a una prueba. Las instrucciones de la Profecía explican que la relación con la Tierra es fundamental para nuestro ser. Tenemos que acoger su espíritu y recibir de ella nuestras instrucciones.

Los que escogen el otro camino descubrirán que han sido engañados. Se convertirán en juguetes de una raza despiadada, y efectivamente, se extenderá el plazo de sus vidas para que tengan que sufrir durante más tiempo.

La consecuencia de escoger entre permanecer con nuestra Madre Tierra será el logro de una creciente conexión con todas las formas de vida biológicas. Nos convertiremos en verdaderos terrícolas. Nuestro recién despertado sentido de unidad evolucionará nuestra capacidad de comunicación profunda y hará que nuestras relaciones nos rindan resultados cada vez más satisfactorios. Tal como dicen los ancestros Hopi: “Somos los que hemos estado esperando”.

Por último, ahora nos estamos viendo humillados al ver que toda nuestra tecnología y cultura científica nos ha llevado a creer que esta cultura sacrosanta posee conocimiento empírico del mundo y sus sistemas. Sin embargo, ante mayor reflexión, sabemos que la generación de este “conocimiento” ha sido el resultado de muchas generaciones de individuos que ha ido en busca de la Verdad sin tomar en cuenta las precepciones de las antiguas culturas pre-científicas. Esta realización ahora podría ser lo que nos salve. Los únicos custodios de esta Tierra con una trayectoria de sostenibilidad y miles de años de armonía son estas culturas ancestrales. Los Hopi advierten que el exterminio de lo que queda de esas culturas no hará más que eliminar definitivamente la participación humana en el Quinto Mundo.

Si esta radical divergencia de una cómoda relación con nuestra cultura científica parece algo descabellado, sólo tome nota de la declaración del físico cuántico, el Dr. Micheo Kaku, unos cuantos años atrás. Declaró que los más avanzados físicos están ahora reuniéndose cada 30 días para tomar en consideración todos los últimos descubrimientos y poder así llevar a cabo una revisión completa de la ciencia.

Esta crisis exige que nos valgamos de una facultad humana previamente ignorada: nuestra divinidad. Esta facultad siempre ha estado activa pero casi completamente ignorada  durante este último siglo. Es a través del filtro de nuestros corazones y emociones que podemos reconectar con esta confiable fuente de la Verdad. Esto es un proceso personal, no uno institucional. La razón por la cual las religiones han podido ejercer tanta influencia sobre nuestra psiquis es porque hemos vendido nuestros corazones, nuestra comunión personal con el Gran Espíritu que los Hopi llaman el Gran Sacerdote de los que tienen dos corazones. Eso se refiere a las instituciones de ciencia y religión.

El Abuelo me explicó que cuando el Creador creó el mundo otorgó a cada forma de vida una Manera para vivir en armonía con todas las otras formas. Cuando los humanos fueron creados, a nosotros también se nos hizo entrega de una Manera. Esa Manera es lo que se conoce como el Verdadero Camino de la Vida. Al regresar a adherirnos a la Ley Natural, regresaremos a ese Camino, ese es nuestro derecho de nacimiento.

Sorprendentemente, no sólo los mayas pusieron énfasis en esta fecha del 2012, ahora ya tan cercana. Profecías similares de los últimos tiempos se han encontrado entre las culturas Hopi, Navajo, Cherokee, Apache, los antiguos egipcios, cabalistas, esenios, los ancianos Qero de Perú, la tribu Dogo del sub-Sahara y los aborígenes australianos.
 
Source: The Prophets Conference, www.greatmystery.org

https://www.manataka.org/page2218.html
Manataka® American Indian Council

John Kimmey Bio

Translated by Maria Siccardi 3.28.18


 




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